Las giras de las grandes bandas de hard rock en los años ochenta y noventa se miden tanto por sus récords de taquilla como por las facturas de daños que dejaban a su paso. Mötley Crüe y Guns N’ Roses llevaron la mística de la destrucción a niveles contractuales, convirtiendo los hoteles de cinco estrellas en zonas de desastre y obligando a las cadenas hoteleras a replantear sus políticas de hospedaje.


















