El rock de este país tiene cicatrices profundas que el tiempo no ha logrado borrar, y ninguna duele tanto como la noche en que el ritual de Caifanes se extinguió en la cima de su gloria. En 1995, tras un concierto histórico en San Luis Potosí, la banda más mística del panorama nacional se desintegró dejando un vacío enorme en el alma de miles de fieles.


















