Autora: Lu
En ocasiones no somos dueños de nuestro destino, pero la vida nos obliga a ser valientes, resilientes y hasta superhumanos.
Esa es la lección que nos dejaste, mi estimado Alfredo Valerio Loma.
La vida te puso a prueba desde el momento en que recibiste la dura noticia de que no volverías a caminar. Pasaste veinticinco años en una silla de ruedas, pero hubo algo que siempre te dio motivación, además de nuestro Creador: tu enorme amor por el béisbol.
Siempre te recordaremos como la porra número uno. El campo extrañará tus gritos, y nosotros, tu presencia. Ahora sé porra en el cielo, porque nosotros, en cada partido, te recordaremos con cariño y admiración.
¡Descansa en paz!
Fuiste muy bendecido por tener a una familia que te cuidó, sufrió a tu lado y que, al igual que tú, comparte ese gran amor por el béisbol.
Con todo respeto para un gran hombre, ejemplo de fortaleza, resignación y de amor por la vida, a pesar de su trágico accidente.
Mi más sentido pésame para toda su familia y una pronta resignación ante esta irreparable pérdida.
28 de octubre de 1978 / 9 de mayo de 2026










