A nivel municipal, las zonas más favorecidas son la zona metropolitana y San Juan del Río.
La calidad de la educación destaca, y este es el reflejo del desarrollo de Querétaro dicen especialistas.
Tras una publicación que hace el periódico especializado El Economista respecto a los rendimientos educativos, hay que decir que Querétaro se encuentra entre las entidades con mejor comportamiento en esa materia en todo el país, pero hay estados que están verdaderamente bajos y que reclaman la atención de las autoridades federales y, claro está, las de cada entidad y las de cada municipalidad.
El contraste es Chiapas con un 44.1 por ciento de rezagos, por el 20 por ciento de Querétaro y por el 16.6 por ciento de la Ciudad de México, que es la mejor posicionada. Tal vez esto no sea visible para las autoridades, pero los países con más altos índices de educación tienen un mejor y más sostenible desarrollo en materia de economía, pero también tienen sociedades más críticas y participativas.
Aterrizando en el estado, esto no se mide como rendimiento educativo, sino como escolaridad promedio, y se captura en indicadores que tienen que ver con el rezago educativo, la cobertura escolar, el abandono o la deserción, la eficiencia terminal, los resultados académicos y el acceso a los niveles de educación media y superior.
Es innegable que Querétaro aparece entre las mejores entidades del país en escolaridad y cobertura educativa, la cual está al 90.4 por ciento en educación básica. El promedio de escolaridad es de 11.2 años, el rezago es menor a la media nacional y el mejor desempeño, desde luego, está en las zonas metropolitanas, dejando un poco atrás a la zona serrana.
En el caso del estado, los municipios con mejores niveles son, desde luego, la capital, Querétaro, y le sigue Corregidora, en donde hay instaladas instituciones públicas y privadas de muy buen nivel, además de El Marqués, demarcaciones que se distinguen por su concentración… en donde se ha dado la presencia de universidades y bachilleratos, se mantienen bajos índices de deserción escolar, hay conectividad urbana y el ingreso familiar genera garantías para que los jóvenes acudan a las instituciones de educación en todos los niveles.
Hay indicadores, si no negativos, sí en otras condiciones en Arroyo Seco, en Landa de Matamoros, en Pinal de Amoles, en Jalpan de Serra y en Cadereyta de Montes, sobre todo por la dispersión de sus comunidades rurales y lo difícil de la conectividad, la migración laboral y la escasa oferta universitaria, entre otros temas… Es menester destacar que la zona metropolitana compite con las mejores de todo el país, y aunque hay una brecha importante con algunos municipios, la necesidad obliga y se da la migración a las grandes urbes, haciendo extraordinarios profesionistas en cada uno de los municipios.
Estos son temas que no deben convertirse en tabúes; aquí el magisterio y las familias siguen siendo determinantes para conservar el buen nivel que se tiene en materia de educación. Pero este tema, a juicio de maestros y de estudiosos de la materia, tiene que sufrir cambios importantes, como el regreso de la autoridad a las aulas y a las cabezas de familia, para que los niños adquieran valores que hoy están difuminados gracias a las redes sociales y a la desinformación que pulula en los entornos digitales.









