Migrantes deportados a México en riesgo por cárteles: HRW

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La organización internacional Human Rights Watch (HRW) ha emitido una alerta sobre la situación crítica que enfrentan miles de ciudadanos extranjeros, principalmente cubanos y venezolanos, quienes tras ser deportados por el gobierno de Estados Unidos a territorio mexicano, quedan en condiciones de extrema vulnerabilidad frente a grupos delictivos y la falta de infraestructura gubernamental.

De acuerdo con el informe más reciente de la organización, la administración estadounidense ha enviado a cerca de 13 mil personas a México bajo acuerdos bilaterales, debido a las restricciones que países como Cuba y Venezuela imponen a los vuelos directos de repatriación. Esta medida ha generado un fenómeno de desplazamiento forzado hacia ciudades como Tapachula y Villahermosa, donde los migrantes enfrentan un entorno hostil sin garantías mínimas de seguridad.

El estudio de HRW, fundamentado en más de 50 entrevistas directas, revela un cambio significativo en el perfil de las personas deportadas. A diferencia de flujos anteriores, una proporción considerable de los afectados son adultos de edad avanzada que residieron en Estados Unidos durante décadas. Estas personas, desconectadas de sus redes de apoyo en sus países de origen, son abandonadas en ciudades fronterizas y del sur de México sin acceso a refugio, atención médica o posibilidades de empleo inmediato.

Entre los hallazgos más relevantes se encuentran los siguientes puntos:

  • Más de 4 mil 300 ciudadanos cubanos han sido enviados a México bajo este esquema.
  • Cerca del 50% de los entrevistados habitaba en territorio estadounidense desde las décadas de 1980 o 1990.
  • La mayoría de las detenciones se realizaron mediante operativos en lugares de trabajo o redadas rutinarias.
  • Ninguno de los casos documentados tuvo la oportunidad de impugnar legalmente su expulsión ante una autoridad judicial.

Paralelamente a las expulsiones, la situación dentro de los centros de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha generado preocupación entre especialistas en salud pública. Investigaciones periodísticas han confirmado que, desde el inicio del presente ciclo administrativo en enero de 2025, se han registrado al menos 10 suicidios de internos, cifra que representa una quinta parte del total de fallecimientos bajo custodia en el año fiscal en curso.

Expertos de la Universidad de California señalan que esta tendencia refleja fallas sistemáticas en los protocolos de salud mental y atención preventiva. De los fallecidos, la gran mayoría corresponde a personas de origen hispano que no contaban con antecedentes de delitos violentos, lo que incrementa el cuestionamiento sobre las condiciones de reclusión prolongada.

Esta dinámica migratoria nacional tiene repercusiones directas en el centro del país. En el estado de Querétaro, la zona metropolitana y los municipios colindantes con las rutas ferroviarias han servido históricamente como puntos de tránsito y descanso para migrantes. El endurecimiento de las políticas en la frontera norte y el incremento de deportaciones masivas hacia el sur de México presionan las capacidades de los albergues locales y las organizaciones de la sociedad civil, que deben gestionar un flujo creciente de personas en busca de protección o retorno ante la imposibilidad de establecerse en el norte.

La falta de una estrategia integral de integración por parte del gobierno federal mexicano deja a estos grupos en una zona de incertidumbre legal y física, mientras que los organismos internacionales urgen a las autoridades de ambos lados de la frontera a priorizar la utilidad pública y el respeto a las garantías individuales sobre las cuotas de expulsión.

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PORTADA BITÁCORA 1738
EDITORIAL
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