La relación bilateral entre México y Taiwán ha iniciado una transición hacia un esquema de mayor especialización técnica, buscando trascender la manufactura convencional. Representantes del Industrial Technology Research Institute (ITRI) señalaron la intención de establecer parques científicos y centros de investigación aplicada en territorio nacional para fortalecer el ecosistema de innovación.
Matthew Chao, director general adjunto del Centro de Estrategia Internacional de Industria, Ciencia y Tecnología del ITRI, confirmó que el organismo ya colabora activamente en el país. El enfoque principal es elevar el contenido tecnológico de la industria mexicana mediante modelos de desarrollo que han sido exitosos en el continente asiático.
Actualmente, el ITRI mantiene un proyecto de consultoría técnica con el Gobierno de Sonora para el diseño de un parque industrial y científico. Esta iniciativa, que comenzó hace dos años y se encuentra en su tercera etapa de trabajo, pretende transformar la estructura económica regional hacia actividades de mayor valor agregado.
El acuerdo formalizado en 2024 contempla servicios de planeación estratégica, análisis de competitividad y el desarrollo de capacidades locales. El objetivo es que este centro facilite la integración de empresas taiwanesas en sectores críticos para la economía moderna, tales como:
- Fabricación de semiconductores.
- Desarrollo de electromovilidad.
- Sistemas de inteligencia artificial.
- Automatización industrial avanzada.
En el caso de Querétaro, la entidad ha consolidado un ecosistema similar a través de sus clústeres aeroespacial y automotriz. La experiencia que ahora se busca implementar en el norte del país guarda paralelismos con el modelo de vinculación triple hélice que ha caracterizado al crecimiento queretano, donde la academia y la industria colaboran para atraer inversión extranjera de alta sofisticación.
La relocalización de cadenas productivas, conocida como nearshoring, está demandando que los estados no solo ofrezcan tierra y servicios básicos, sino también infraestructura de investigación que soporte procesos complejos, como la producción de servidores para centros de datos y dispositivos electrónicos de última generación.
A pesar del interés de México por incursionar en la industria global de microchips, el ITRI advirtió que el desafío principal no reside en la infraestructura física, sino en la formación de capital humano especializado. Según el organismo taiwanés, el talento es el componente esencial antes de considerar la construcción de plantas de fabricación.
La estrategia sugerida por los expertos asiáticos se basa en la capacitación intensiva de ingenieros locales. Se enfatizó que las empresas que están trasladando sus operaciones a México ya no ejecutan procesos de ensamblaje básico, sino tareas que requieren conocimientos técnicos avanzados para operar sistemas de alta tecnología, lo que obliga a una actualización urgente de los programas de formación profesional en el país.









