Un intenso despliegue de las fuerzas armadas interrumpió la calma de la madrugada de este jueves en la franja fronteriza que divide a Querétaro del estado de Hidalgo, lo que provocó asombro y dudas entre los pobladores de la zona ante el paso de unidades castrenses.
Los primeros reportes vecinales indicaron que, minutos después de la medianoche, un convoy integrado por vehículos del Ejército Mexicano y de la Guardia Nacional avanzó a marcha forzada por los caminos principales del sector, manteniendo las luces de emergencia activas y estableciendo perímetros de supervisión en puntos clave.
La movilización de las dependencias federales se extendió hacia territorio hidalguense, específicamente con rumbo a la localidad de Xhajay, donde las patrullas se adentraron en zonas de terracería de complicado tránsito. A lo largo del trayecto, destacó que las corporaciones de seguridad locales de la región no tuvieron participación en las maniobras operativas.
Aunque las dependencias de seguridad del Gobierno Federal no han compartido un balance oficial del propósito de este despliegue, en el entorno social de la zona se presume que las acciones obedecen a las tareas permanentes de vigilancia y contención de actividades ilícitas ligadas a la sustracción ilegal de combustible, un problema recurrente en los límites de ambas entidades. Sin embargo, dicha línea no ha sido ratificada por mandos militares.










