«One» no es una canción; es un informe de daños. Basada en la novela de Dalton Trumbo, Johnny Got His Gun, la letra disecciona la nulidad absoluta del ser humano cuando la guerra termina su trabajo. No hay heroísmo aquí, solo consecuencias.
El protagonista es un residuo biológico. La letra describe con precisión quirúrgica la pérdida de los cuatro sentidos y de las extremidades. «Landmine has taken my sight, taken my speech, taken my hearing«. No es una metáfora; es una descripción técnica de un cuerpo que ha dejado de funcionar como vehículo de la conciencia para convertirse en una celda de carne.
El núcleo del conflicto es la desconexión total. El sujeto está atrapado en un estado donde el tiempo no existe y el mundo exterior es una teoría. La petición final —»Hold my breath as I wish for death«— no es un acto de cobardía, es la única conclusión lógica tras un análisis de costo-beneficio sobre una vida sin funciones.
La guerra utiliza hombres para alimentar su maquinaria y devuelve escombros. Metallica no suaviza el mensaje. «One» es el registro sonoro de un sistema que ha fallado y de un individuo que solo espera el cese de operaciones.
Nada más que decir.




