Cuando el sintetizador de Joey Tempest disparó aquellas notas iniciales en 1986, nadie imaginó que el “conteo regresivo” se volvería eterno. Europe, la banda sueca que emergió de las cenizas de un grupo llamado Force, logró con The Final Countdown lo que pocos: crear un puente indestructible entre el hard rock melódico y el pop masivo.
A pesar de un éxito global, aunque el álbum homónimo vendió más de 15 millones de copias, Europe siempre fue una banda de músicos excepcionales. La guitarra de John Norum, influenciada por Ritchie Blackmore, dotó al grupo de una fuerza técnica que los separaba del “hair metal” convencional de Los Ángeles. Baladas como Carrie demostraron su rango emocional, mientras que cortes como Rock the Night confirmaron su ADN de estadio.
Renacimiento y vigencia
Tras un hiato necesario en los 90, la banda regresó en el nuevo milenio con un sonido más oscuro, pesado y maduro. Discos como Start from the Dark o Walk the Earth (grabado en los legendarios estudios Abbey Road) han ganado el respeto de la crítica especializada, alejándolos de la etiqueta de “banda de un solo éxito”. Europe no solo sobrevive por nostalgia; sigue siendo una de las fuerzas más potentes del rock europeo contemporáneo.




