La actividad solar proyectada para el año 2026 ha generado una serie de análisis técnicos sobre la viabilidad de observar auroras boreales en territorio mexicano. Aunque este fenómeno atmosférico se asocia predominantemente con las regiones polares, la frecuencia de tormentas geomagnéticas intensas durante el actual ciclo solar ha desplazado los límites de visibilidad hacia latitudes más bajas.
Antecedentes y condiciones geomagnéticas en 2026
Durante el primer trimestre de 2026, se registraron eventos significativos que pusieron a prueba los modelos de predicción astronómica. En enero, una tormenta geomagnética de magnitud considerable generó condiciones técnicas favorables para el avistamiento en la franja norte de México. Sin embargo, los reportes indican que la intensidad no fue suficiente para que el fenómeno resultara perceptible a simple vista, quedando limitado al registro de equipos fotográficos especializados.
Posteriormente, con la llegada del equinoccio de marzo, se anticipaba un incremento en la actividad auroral. Históricamente, los equinoccios facilitan la interacción entre el viento solar y el campo magnético terrestre. Pese a las previsiones, el fenómeno se concentró en las regiones de Canadá y el norte de Estados Unidos, sin alcanzar los niveles de energía necesarios para iluminar el cielo en territorio nacional.
Pronóstico para el segundo semestre del año
La comunidad científica mantiene bajo observación el próximo periodo crítico, que coincide con el equinoccio de otoño en septiembre. La probabilidad de que ocurran nuevas tormentas geomagnéticas de gran escala sigue vigente. Para que una aurora sea visible en México, se requiere de una eyección de masa coronal excepcionalmente potente que interactúe de forma directa con la magnetósfera.
En caso de cumplirse estas variables físicas, las entidades con mayores probabilidades de registro son:
- Baja California
- Sonora
- Chihuahua
- Coahuila
- Nuevo León
Contexto y observación en el centro del país
En el estado de Querétaro y la zona del Bajío, la posibilidad de observar auroras boreales es estadísticamente remota debido a la latitud geográfica. No obstante, este interés por los fenómenos astronómicos conecta con la tradición de observación científica en la entidad, que cuenta con infraestructura académica y observatorios dedicados al estudio del clima espacial. En eventos históricos de gran magnitud, como la Tormenta de Carrington, se han llegado a documentar resplandores en latitudes similares, lo que mantiene el rigor de la vigilancia astronómica local ante cualquier anomalía atmosférica de gran impacto.
Naturaleza del fenómeno
Las auroras se originan cuando las partículas cargadas procedentes del Sol impactan contra la atmósfera terrestre. La interacción con gases como el oxígeno y el nitrógeno produce la liberación de energía en forma de luz. La variabilidad del ciclo solar actual sugiere que, aunque las probabilidades para México son bajas, no son inexistentes, dependiendo enteramente de la dinámica estelar y la intensidad de las tormentas geomagnéticas que se desarrollen en los próximos meses.







