AC/DC: El voltaje de alta fidelidad que nunca negoció su sonido

El Hombre de negroÚltimas Noticias
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Mientras el mundo de la música se pierde en modas pasajeras, sintetizadores de plástico y experimentos de laboratorio, hay una certeza inamovible en el rock and roll: AC/DC. Desde que los hermanos escoceses Malcolm y Angus Young fundaron la banda en Australia a finales de 1973, el plan fue directo, sin anestesia y sin pretensiones artísticas de cuello blanco. Lo de ellos es electricidad pura, un mazo de tres acordes perfectamente ejecutados y un ritmo machacante que te golpea el pecho.

El secreto de AC/DC nunca ha sido la evolución, sino la máxima militar de mantener la posición. Malcolm Young, el verdadero motor y arquitecto rítmico del grupo, lo dejó claro desde el primer día con su inseparable guitarra Gretsch: si el blues funciona y el volumen es lo suficientemente alto, no necesitas inventar el hilo negro. En el frente, su hermano Angus Young, enfundado en un uniforme escolar que desafiaba cualquier noción de madurez, se convirtió en el dínamo humano, un guitarrista poseído por el espíritu de Chuck Berry corriendo a mil voltios sobre el escenario.

La historia de la banda se partió en dos con la tragedia. En febrero de 1980, Bon Scott, el vocalista original de la voz aguardentosa y las letras de vagabundo peligroso, murió ahogado en su propio vómito. Cualquier otra agrupación se habría declarado en quiebra moral, pero AC/DC reclutó al británico Brian Johnson y, apenas unos meses después, parió Back in Black. Con su portada completamente negra en señal de luto, el álbum se convirtió en una obra cumbre que ha vendido más de cincuenta millones de copias. Canciones como «Hells Bells», «Shoot to Thrill» y el tema homónimo demostraron que la banda no iba a pedir disculpas ni a bajar las revoluciones.

A lo largo de más de cinco décadas, la crítica especializada los ha acusado de grabar el mismo disco una y otra vez. Angus Young siempre respondió con la misma sobriedad: «Es una mentira, hemos grabado al menos quince discos diferentes que suenan exactamente igual». Discos como Highway to Hell, For Those About to Rock o el demoledor The Razors Edge son monumentos a la consistencia. No hay baladas, no hay mensajes políticos, no hay crisis existenciales; solo hay canciones sobre mujeres, autos, alcohol y el propio rock como religión.

Hoy, a pesar de las muertes, los cambios de alineación y el implacable paso del tiempo, la marca AC/DC sigue siendo el estándar de oro de la honestidad musical. Su logotipo es un símbolo universal de resistencia. El grupo demostró que la longevidad no se consigue cambiando de piel con cada temporada, sino manteniéndose fiel al viejo y sucio negocio del rock pesado. Saluden a los maestros del voltaje; ellos no van a cambiar, y nosotros tampoco queremos que lo hagan.

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