Los gobiernos de México y Canadá formalizaron esta semana su intención conjunta de extender la vigencia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) por un periodo adicional de 16 años. Esta postura busca brindar certidumbre a los mercados internacionales frente a la próxima revisión del acuerdo programada para el año 2026.
Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Economía, confirmó que el Estado mexicano ya remitió de manera oficial su posicionamiento a las contrapartes de Washington y Ottawa. Según el funcionario, la administración federal busca consolidar la estabilidad del bloque comercial de América del Norte mediante una prórroga de largo plazo, adelantándose a los plazos establecidos en el cuerpo del tratado.
La iniciativa mexicana coincide con la solicitud formal realizada por el ministro de Asuntos Intergubernamentales de Canadá, Dominic LeBlanc. El representante canadiense instó a los socios del acuerdo a ratificar la permanencia del pacto comercial antes del 1 de julio de 2026, fecha límite para que las tres naciones determinen si extienden el convenio o inician un proceso de revisión técnica integral.
La propuesta de Canadá surge en un contexto de tensiones arancelarias. Entre los puntos críticos que Ottawa busca resolver se encuentran los gravámenes impuestos a sectores estratégicos como:
- Importaciones de acero y aluminio.
- Comercio de madera y componentes automotrices.
- Seguridad en las cadenas de suministro regionales.
Para la región del Bajío, y particularmente para Querétaro, la extensión del T-MEC representa un factor determinante en la continuidad de la Inversión Extranjera Directa. El estado se ha consolidado como un centro neurálgico para las industrias aeroespacial y automotriz, sectores que dependen directamente de las reglas de origen y la ausencia de aranceles estipuladas en el tratado. Históricamente, la certidumbre jurídica de este acuerdo ha permitido que Querétaro mantenga un ritmo de crecimiento exportador superior a la media nacional.
El proceso para llegar a esta definición incluyó una fase de consultas nacionales en México, realizadas entre septiembre y noviembre de 2025. Durante este periodo, la Secretaría de Economía organizó foros sectoriales y estatales para recoger las inquietudes del sector privado y la sociedad civil, con el fin de robustecer la postura defensiva del país ante posibles cambios en la política comercial de Estados Unidos.
El Artículo 34.7 del T-MEC establece que, si las partes no acuerdan la extensión en la fecha estipulada de 2026, el tratado deberá someterse a revisiones anuales obligatorias, lo que generaría un entorno de volatilidad económica que tanto México como Canadá intentan evitar con esta propuesta de renovación anticipada.










