Diversas mediciones de opinión pública publicadas recientemente revelan una brecha creciente entre las cifras oficiales de incidencia delictiva y la percepción de inseguridad entre la población mexicana. De acuerdo con el estudio más reciente de la firma El Financiero, el porcentaje de ciudadanos que califica negativamente la gestión de la seguridad pública pasó del 56% al 66% en el último mes.
Este incremento de diez puntos porcentuales en la desaprobación ocurre en un periodo donde la administración federal ha enfatizado una reducción del 49% en el número de homicidios dolosos. No obstante, los datos sugieren que la narrativa gubernamental no ha logrado permear en la sensación de orden y protección de la ciudadanía, la cual identifica otros factores de riesgo como prioritarios.
El análisis estadístico señala que la tendencia al alza en la percepción negativa ha sido constante desde el primer trimestre del año. Mientras que en febrero el 50% de los consultados manifestaba una opinión desfavorable, para el mes de mayo la cifra escaló hasta alcanzar a dos terceras partes de la muestra. En el rubro específico de combate al crimen organizado, el rechazo también registró un incremento, situándose en un 66%.
Otras casas encuestadoras coinciden en señalar un fenómeno similar. El estudio de la analista Lorena Becerra indica que el 60% de los encuestados considera que la estrategia contra el narcotráfico y el crimen organizado está fallando. En cuanto a delitos de proximidad, como robos y asaltos, el índice de percepción de fracaso se eleva al 63%.
Los datos de la consultora Enkoll, difundidos recientemente, arrojan luz sobre qué tipo de inseguridad preocupa más a la población. Según el reporte:
- Solo el 11% de los ciudadanos identifica los asesinatos o ejecuciones como su principal preocupación dentro del rubro de seguridad.
- El 35% de los consultados señala a los robos y asaltos en sus diversas modalidades como el problema que más impacta su vida cotidiana.
- La identificación de la seguridad como el «principal logro» del gobierno federal cayó de un 16% en marzo a un 7% en el corte más reciente.
Esta divergencia explica por qué el descenso en la estadística de homicidios no se traduce automáticamente en una mayor aprobación ciudadana. Mientras el discurso oficial se centra en delitos de alto impacto, la población demanda resultados tangibles en el combate a la delincuencia común que afecta el patrimonio y la movilidad diaria.
En el panorama nacional, estados como Querétaro han mantenido una dinámica de inversión constante en tecnología de vigilancia y fortalecimiento de cuerpos policiales para intentar blindar la percepción local frente a la tendencia nacional. Sin embargo, el fenómeno reportado por las encuestas refleja un agotamiento del modelo de comunicación basado únicamente en cifras de letalidad, pues la ciudadanía vincula la efectividad gubernamental con la ausencia de delitos cotidianos.
Históricamente, los programas sociales han sido evaluados como el pilar de mayor éxito en la presente administración, manteniendo niveles de aprobación cercanos al 40%. En contraste, la seguridad y el combate al narcotráfico se consolidan como los puntos más vulnerables de la gestión pública, siendo calificados por uno de cada cuatro encuestados como el principal error del gobierno actual.
La discrepancia entre la retórica institucional y la experiencia ciudadana plantea un reto para los próximos meses, en un escenario donde la población exige una estrategia que no solo reduzca las estadísticas de violencia extrema, sino que garantice la paz en el entorno inmediato de las familias mexicanas.










