La postergación en los procesos de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) representa un riesgo sustancial para la captación de capitales y el ritmo de crecimiento económico del país. Analistas financieros de Banamex y Citi advirtieron que la falta de definiciones claras en el marco comercial podría mantener a la economía mexicana por debajo de su potencial productivo en los próximos años.
Durante el análisis de la situación actual del acuerdo trilateral, Julio Ruiz, economista en jefe de Citi para México, señaló que la inversión experimentará una pausa o ralentización proporcional al tiempo que tome concretar la revisión del pacto. La principal preocupación radica en la posible ausencia de reglas claras, un factor determinante para la toma de decisiones de las empresas transnacionales que buscan establecerse o expandirse en territorio nacional.
De acuerdo con los especialistas, el escenario central apunta a que las conversaciones podrían no alcanzar una resolución definitiva en el corto plazo, extendiéndose incluso hasta el ciclo electoral presidencial de Estados Unidos en 2028. Este estancamiento se atribuye, en gran medida, a las estrategias de negociación anticipadas por la administración estadounidense, las cuales priorizan revisiones periódicas en lugar de acuerdos de largo aliento.
Para entidades con un alto perfil exportador y una fuerte dependencia de la Inversión Extranjera Directa (IED), como es el caso de Querétaro y la zona del Bajío, la incertidumbre en el T-MEC tiene repercusiones directas. Históricamente, la estabilidad del tratado ha permitido que el estado se consolide como un polo aeronáutico y automotriz; no obstante, la posibilidad de revisiones anuales —como sugiere el reporte de Banamex— mantendría elevados los indicadores de riesgo para nuevos proyectos industriales.
El esquema de evaluaciones frecuentes propuesto por diversos actores políticos en Estados Unidos conlleva una serie de implicaciones negativas para la planificación económica de México:
- Mantenimiento de una incertidumbre persistente en el entorno de negocios.
- Riesgos a la baja en las proyecciones del Producto Interno Bruto (PIB).
- Dificultad para garantizar la estabilidad de las cadenas de suministro regionales.
- Presión sobre las ventajas competitivas frente a otros socios comerciales externos.
A pesar de las complicaciones en la mesa de negociación, el sector bancario reconoce que el tratado vigente actúa como un escudo institucional frente a las políticas proteccionistas. La estructura del acuerdo otorga a México una posición privilegiada ante la imposición de aranceles generales, funcionando como un contrapeso necesario para preservar la competitividad en Norteamérica.
La conclusión de los expertos resalta que el futuro de la inversión en México no solo depende de la ratificación de los términos comerciales, sino de la capacidad del país para ofrecer un entorno de seguridad jurídica que logre disipar el ruido político generado desde el exterior. Sin una definición inmediata, el crecimiento económico continuará supeditado a la agenda electoral del principal socio comercial de México.










