La desaparición de Michelle Itzayana Fuentes Calderón, adolescente de 15 años y alumna del Sistema Universitario de Educación Mixta (SUEM), ha derivado en una movilización de la comunidad de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM). La joven, quien es hija de una académica de la Facultad de Contaduría, Administración e Informática, fue vista por última vez el pasado 24 de mayo en el municipio de Yautepec.
Ante la falta de resultados inmediatos en las investigaciones conducidas por la Fiscalía General del Estado (FGE), diversos grupos estudiantiles han iniciado jornadas de protesta que incluyen la colocación de fichas de búsqueda en espacios públicos y centros urbanos. La exigencia principal hacia las autoridades es la localización con vida de la menor, en un entorno marcado por antecedentes recientes de violencia de género en la región.
De acuerdo con el boletín emitido por las autoridades ministeriales, Michelle Itzayana tiene una estatura de 1.50 metros, complexión robusta, tez clara y rasgos faciales con ojos negros y rasgados. Su cabello es lacio, corto y de tonalidad café claro. Al momento de su desaparición, vestía una sudadera azul oscuro con inscripciones deportivas, pantalón de mezclilla tipo cargo y calzado deportivo oscuro.
Como señas particulares que faciliten su identificación, se reportó el uso de pulseras de hilo rojo en ambos tobillos. Las instituciones de procuración de justicia han instado a la ciudadanía a aportar cualquier dato que coadyuve a su paradero, mientras mantienen operativos de búsqueda en campo, según lo declarado por el fiscal Fernando Blumenkron durante su reciente comparecencia ante el Congreso local.
Este caso ocurre en un momento de alta sensibilidad para el sector universitario del centro del país. En Querétaro, la activación de protocolos de búsqueda inmediata, como la Alerta Amber y el Protocolo Alba, ha sido una demanda constante de la sociedad civil para evitar que las investigaciones se dilaten durante las primeras horas críticas. La coordinación entre entidades vecinas resulta fundamental cuando se trata de la desaparición de menores en municipios colindantes o zonas de tránsito regional.
La UAEM, a través de su administración central, manifestó su respaldo a la familia de la estudiante y solicitó a las instancias correspondientes agilizar las diligencias necesarias. La presión social ejercida por el alumnado incluyó el cierre temporal de instalaciones en el Campus Chamilpa por un periodo de 61 días, medida que buscó visibilizar la urgencia del caso y demandar mayores garantías de seguridad.
Tras mesas de diálogo entre representantes estudiantiles y autoridades gubernamentales, se acordó el retorno a actividades académicas bajo modalidades que no comprometan la integridad de la matrícula. Asimismo, se anunció la puesta en marcha de un esquema de seguridad que contempla:
- Establecimiento de corredores seguros con vigilancia perimetral en los alrededores de los planteles universitarios.
- Integración de sistemas de videovigilancia institucional a los centros de monitoreo policial (C5).
- Mesas de trabajo técnico entre la Fiscalía, la Rectoría y comités de estudiantes para el seguimiento de expedientes relacionados con violencia de género.
Hasta el cierre de este reporte, las investigaciones continúan abiertas bajo reserva de ley para no comprometer el desarrollo de las diligencias de búsqueda.










