El Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo presentó una estrategia integral diseñada para contener el incremento de precios en el país, luego de que la inflación anual se ubicara en 4.59 por ciento al cierre de marzo, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). El plan contempla el uso de subsidios a combustibles, acuerdos estratégicos con productores y cadenas comerciales, así como la optimización de la logística en la distribución de alimentos.
La exposición de estas medidas estuvo a cargo de Carlos Lerma Cotera, subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), quien enfatizó que la inflación es una variable crítica debido a su impacto directo en el consumo de los hogares y el poder adquisitivo de las familias mexicanas. Aunque la cifra actual supera el objetivo permanente del 3 por ciento establecido por el Banco de México, el Ejecutivo Federal sostuvo que el nivel se mantiene dentro de rangos históricamente manejables.
Durante su intervención, Lerma Cotera puso el panorama actual en perspectiva histórica, comparándolo con crisis anteriores como la liberalización de gasolinas en 2017 o la presión global derivada del conflicto en Ucrania en 2022. En este sentido, atribuyó el repunte reciente a factores transitorios y choques de oferta en productos agropecuarios, mencionando específicamente las afectaciones climáticas en cultivos de tomate que han mermado la oferta en el mercado nacional.
Para limitar el traslado de costos al consumidor final, la Secretaría de Hacienda detalló que se mantendrán los estímulos fiscales a los combustibles mediante reducciones parciales de impuestos, una herramienta de control utilizada desde 2018. Estas acciones buscan suavizar la volatilidad internacional de los energéticos y estabilizar los precios de los productos básicos en beneficio de la economía nacional.










