Los dueños y representantes legales de la aerolínea Magnicharters se encuentran actualmente prófugos de la justicia, luego de que la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) informaran que no han podido localizarlos para que respondan por una deuda que supera los 150 millones de pesos.
La crisis estalló el pasado sábado, cuando la aerolínea suspendió sus operaciones sin previo aviso, dejando a decenas de pasajeros varados en diversos aeropuertos y acumulando una deuda millonaria con las agencias de viajes con las que mantenía colaboración comercial. Ante esta situación, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) procedió a la suspensión temporal del certificado de operador aéreo de la compañía.
La dependencia federal advirtió que, de no cumplir con sus obligaciones legales y financieras a la brevedad, se procederá al retiro del permiso de vuelo de forma permanente. Por su parte, el Instituto Nacional de Investigaciones Jurídicas y Aeronáuticas reportó que la aerolínea se encuentra formalmente en estado de quiebra.
A través de un comunicado emitido al momento de la suspensión, Magnicharters lamentó la situación y defendió su trayectoria de 30 años, asegurando que siempre operó bajo estándares de calidad y seguridad. «A nuestros clientes les comunicamos que enfrentamos esta situación con la debida diligencia para solucionarla», refirió la empresa; sin embargo, las autoridades continúan con la búsqueda de sus directivos para garantizar el pago de los adeudos y la reparación del daño a los usuarios afectados.










