El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció formalmente el inicio de una serie de inversiones japonesas en territorio estadounidense, derivadas del marco comercial pactado en julio de 2025. Este ambicioso plan, valorado en 550 mil millones de dólares, comenzará con proyectos clave en los sectores de gas natural licuado (LNG), energía y procesamiento de minerales críticos, áreas consideradas vitales para la seguridad nacional y económica del país.
A través de su red Truth Social, el mandatario detalló que este primer conjunto de inversiones incluye la construcción de una central termoeléctrica de gas en Ohio, una planta de LNG en el Golfo de México y una instalación especializada en minerales en Georgia. Según las proyecciones de la Casa Blanca, estos proyectos tienen como objetivo revitalizar la base industrial, generar cientos de miles de empleos y fortalecer el desarrollo tecnológico y energético frente a la competencia global.
Este despliegue de capital es resultado de negociaciones previas donde se acordó, además de la inversión millonaria, una reducción arancelaria recíproca que pasó del 24% al 15% para productos japoneses, con especial énfasis en la industria automotriz. A cambio, el mercado japonés ha planteado un acceso ampliado para las exportaciones estadounidenses, priorizando los sectores agrícola y vehicular, en busca de un mayor equilibrio en la balanza comercial.
A pesar del optimismo del anuncio, el gobierno de Japón reconoció que aún persisten diferencias técnicas sobre la canalización y ejecución de los fondos comprometidos. No obstante, Washington y Tokio han reiterado su intención de acelerar el diálogo para concretar los objetivos de desarrollo industrial y seguridad económica en los próximos meses.



