Tras la captura de Nicolás Maduro en territorio venezolano, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aclaró en una entrevista para la cadena Fox News que dicha acción militar no debe interpretarse como un mensaje directo hacia el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. El mandatario estadounidense aprovechó el espacio para calificar a su homóloga mexicana como una “buena mujer”, aunque reiteró su postura crítica al afirmar que el control real del país no reside en la silla presidencial, sino en las organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico.
Durante la entrevista realizada este 3 de enero de 2026, Trump relató que ha mantenido un trato cordial con la mandataria mexicana, pero insistió en que ella se encuentra limitada por el poder de los grupos delictivos. Según sus declaraciones, le ha ofrecido en repetidas ocasiones el apoyo de las fuerzas estadounidenses para eliminar a los cárteles en territorio nacional, una propuesta que, asegura, ha sido rechazada tajantemente por Sheinbaum Pardo. El presidente de Estados Unidos subrayó que la mandataria parece estar “muy asustada” por la influencia de estos grupos en diversas regiones de la República.
El argumento central de Trump para mantener la presión sobre la frontera sur es la crisis de salud pública en su país, la cual atribuye directamente a las sustancias que cruzan desde México. Con una cifra estimada de 300 mil fallecimientos anuales por sobredosis, el republicano advirtió que su administración tendrá que tomar medidas drásticas ante la falta de una solución interna, enfatizando que no pueden permitir que el flujo de drogas continúe afectando a la población estadounidense.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo mantuvo una postura diplomática y firme respecto a la soberanía nacional. En respuesta a los acontecimientos en Sudamérica y a la retórica de Washington, reiteró que la política exterior del Gobierno de México se rige por la búsqueda de soluciones pacíficas ante cualquier conflicto. Con esta declaración, la administración mexicana marca su distancia respecto al uso de la fuerza militar extranjera y reafirma su compromiso con el diálogo y la no intervención en asuntos de otros Estados.






