El Gobierno de Estados Unidos ha puesto sobre la mesa la posibilidad de realizar cambios estructurales al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) que podrían derivar en la exclusión de Canadá. De acuerdo con informes publicados por The New York Times, la administración de Donald Trump analiza deshacer el esquema trilateral actual para transformarlo en acuerdos bilaterales independientes con cada país, de cara a la revisión obligatoria del tratado programada para julio de este año.
Las tensiones entre la Casa Blanca y Ottawa han escalado de manera constante desde el inicio del segundo mandato de Trump en enero de 2025. El punto más crítico se registró este febrero, cuando el mandatario estadounidense amenazó con bloquear la inauguración de un nuevo puente fronterizo clave para la conexión comercial entre ambas naciones. Trump condicionó la apertura de la infraestructura a recibir una “compensación completa” y a que Canadá otorgue un trato de “justicia y respeto” a los intereses estadounidenses.
Expertos y funcionarios señalan que estas medidas de presión buscan debilitar la posición negociadora de Canadá antes de la revisión. Sin embargo, la disolución del T-MEC en su formato actual genera incertidumbre en sectores clave de la economía estadounidense. Empresas relacionadas con la agricultura y la fabricación de automóviles han advertido que el fin del pacto trilateral traería consecuencias desfavorables, dado el profundo nivel de integración de las cadenas de suministro en Norteamérica.
El T-MEC, promulgado originalmente por el propio Trump en julio de 2020, se enfrenta ahora a su desafío más grande. Mientras la Casa Blanca apuesta por una política de confrontación y acuerdos individuales, los sectores industriales temen que la ruptura del bloque altere el equilibrio comercial y los beneficios arancelarios que han sostenido la competitividad de la región durante los últimos seis años.



