Las alertas por el alto costo de los productos de la canasta básica ponen los focos en color rojo. Luego de que el jitomate se fuera a las nubes en precio y recibiera las críticas desde el más alto nivel político de México hacia las tiendas de conveniencia, ahora qué se tendrá que decir de los chiles, que subieron y que abonan a que se deslice el precio en promedio 3.47 por ciento al mes. Junto con este producto, el chile poblano y las frutas y otras verduras lo han reseñado los periódicos especializados en manejo de dinero, como El Financiero y El Economista, entre otros.
Destacan que todos los productos agropecuarios se han ido a la alza hasta en casi un 8 por ciento, lo que implica que el mercado se vea impactado en dos sentidos: primero, que el subir los precios obliga a perder clientes o bien a que la gente compre mucho menos; y el sostenerse implica que los rendimientos en los negocios serán en sentido negativo.
El caso es que las declaraciones del Gobierno Federal en torno a que las cosas se encuentran bien y que el país avanza sin contratiempos es una falacia. Los bolsillos de la gente que trabaja y que tiene que surtir semana a semana su súper o sus despensas se ven impactados con menos productos o con la supresión de otros que no son tan altamente necesarios.









