Por Gustavo Buenrostro.
Cada elección nos recuerda que la democracia vive en los actos cotidianos de la ciudadanía. Millones de personas hacen fila, esperan, votan y regresan a casa con una esperanza legítima: que su voz cuente y tenga impacto.
Esa esperanza es el cimiento de la vida pública.
El voto no es solo un derecho legal. Es una expresión de dignidad y de responsabilidad con la comunidad. Por eso, hablar de democracia y de reformas electorales no es un asunto lejano ni técnico: es hablar de la experiencia concreta del ciudadano, de la confianza en las instituciones y de la certeza de que participar vale la pena.
Una democracia sólida requiere procesos accesibles, claros y confiables, pero sobre todo necesita una ciudadanía activa. La vida pública no se construye únicamente desde las instituciones, sino desde la participación informada, la vigilancia social y el compromiso cotidiano de las personas.
Cuando la ciudadanía se retira, la democracia se debilita. Cuando participa, se fortalece. Ninguna modernización es suficiente si no va acompañada de corresponsabilidad y conciencia cívica.
Desde Por Querétaro Todo, A.C., hacemos un llamado a no renunciar a la vida pública, a ejercer el voto, a informarse, a exigir rendición de cuentas y a participar en los espacios comunitarios. Porque cada acto de participación suma y ninguna voz es prescindible.
Participar no es un trámite, ¡es un acto de dignidad ciudadana!
Gustavo Buenrostro
Presidente de Por Querétaro Todo, A.C.




