El comercio electrónico en América Latina avanza a pasos agigantados, superando el ritmo de crecimiento global por 1.5 veces y alcanzando un valor de 215 mil millones de dólares. Según el informe «Detrás del clic» de Endeavor Data Unit y Mercado Libre, este fenómeno es sólo la superficie de una estructura compleja que incluye tecnología, logística, publicidad y servicios financieros.
México se ha consolidado como el motor principal de esta transformación en la región. La evolución del mercado mexicano es notable, pues la participación de las ventas digitales en el comercio minorista saltó del 3.7% en 2018 al 15.8% en 2024. Las proyecciones indican que para 2026, México superará por primera vez a Estados Unidos en penetración de e-commerce minorista, alcanzando 17.7% frente al 17% del mercado estadounidense.
Este crecimiento trae consigo un consumidor digital mucho más estricto. Actualmente, el 84% de las transacciones se realizan a través de teléfonos inteligentes, lo que genera una demanda de inmediatez muy alta. La fidelidad de los usuarios es volátil: casi la mitad de los compradores abandonaría una plataforma tras una mala experiencia, siendo los retrasos en las entregas el principal motivo de molestia. Además, los usuarios valoran la transparencia en precios y políticas por encima de las recomendaciones personalizadas.
El ecosistema también refleja un cambio en la dirección de las inversiones. El capital se está concentrando en la infraestructura que permite el funcionamiento del comercio, especialmente en pagos, crédito y logística. Empresas referentes como Mercado Libre demuestran esta tendencia, logrando que una parte significativa de sus ingresos provenga ya de sus brazos financieros y operativos, consolidando así un modelo de negocio integral en la economía digital.




