Los MASC como Modelo de Negocio y de Paz

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Por: Dra. Consuelo Rosillo
Columna: Justicia y Cultura de Paz

La semana pasada participé en la conferenciaCentro Privado de MASC como modelo de negocio”, magistralmente organizada por la ANADE Querétaro. Durante este encuentro, en el que convergimos con el Dr. Bernardo Rivadeneyra Pérez, el Consejo de la Judicatura y la Dirección del Centro de Justicia Alternativa, se consolidó una certeza innegable. La justicia alternativa ha dejado de ser únicamente una noble aspiración teórica para convertirse en el modelo de negocio del futuro para los abogados y en la respuesta más humana que la sociedad actual exige a gritos.

Tradicionalmente, en las aulas de derecho se enseñaba que el éxito de un abogado se medía por la cantidad de litigios, los expedientes apilados en su escritorio y las horas de batalla en los tribunales. Sin embargo, la conformación de Centros Privados de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias (MASC) representa una evolución digna, moderna y altamente rentable para nuestra profesión.

Ciertamente, no hemos sido educados para la paz, sino para la lucha y la contienda, tal como lo evoca nuestro himno nacional: “Mexicanos, al grito de guerra”. Hoy, sin embargo, es momento de hacer un alto reflexivo y convocar a los mexicanos al grito de paz, de mediación y de solución.

Al apostar por la mediación, la conciliación y el arbitraje como un modelo de negocio estructurado, los abogados podemos ofrecer a nuestros clientes resultados tangibles, certeros y, sin duda, más ágiles. Este es el momento preciso para que los despachos comiencen a rentabilizar soluciones, construyendo firmas más eficientes e innovadoras, al tiempo que contribuyen a despresurizar un sistema judicial que hoy requiere aliados sólidos en el sector privado.

Para la ciudadanía y el sector empresarial, esta transición representa un alivio profundo frente al laberinto judicial. Enfrentar un conflicto legal, ya sea un divorcio, un pleito mercantil o una disputa de socios, suele ser sinónimo de un desgaste emocional severo, incertidumbre constante y una fuga económica y emocional que fractura patrimonios. Acudir a un Centro Privado de MASC romperá con esta agotante cadena. No se trata de recibir una justicia de segunda, sino de acceder a un espacio neutral y confidencial donde las partes, guiadas por un facilitador experto, diseñan su propia solución, ésta es una de las grandes bondades de éste modelo de justicia que no es novedoso, es retomar lo que nuestros ancestros realizaban y diseñar una solución a la medida para un conflicto implica un proceso estructurado, flexible y voluntario, estructurado para abordar las causas raíces y no solo los síntomas. Este enfoque personalizado, a menudo a través de la mediación o la negociación, busca acuerdos mutuamente satisfactorios que superen las posiciones iniciales de las partes para centrarse en sus intereses subyacentes. Lo más trascendente es que el convenio resultante tiene exactamente el mismo valor, peso legal y obligatoriedad que la sentencia dictada por un juez de manera forzosa años después.

«Es momento de recuperar el control sobre nuestros conflictos. Un buen acuerdo devuelve a las personas la tranquilidad de su presente y protege la estabilidad de su futuro

Querétaro continúa siendo punta de lanza y abriendo brecha en la innovación jurídica. Hoy, el primer grupo de profesionales en capacitación egresado del Instituto de Especialización Judicial se encuentra en proceso de certificación, lo que permitirá al Estado contar con despachos privados avalados por el Poder Judicial. En ellos, los convenios alcanzarán la categoría de cosa juzgada, otorgando certeza y solidez jurídica.

Desde esta tribuna, invito a mis colegas a explorar este camino, a atreverse a transformar la estructura de sus despachos y a reconocer en la cultura de la paz una alternativa brillante, ética y próspera para ejercer la abogacía en el siglo XXI. Al mismo tiempo, exhorto a la sociedad a abrazar y exigir este modelo, comprendiendo que la mejor victoria no es la que se obtiene tras un juicio, sino aquella que permite cerrar un capítulo con agilidad y justicia para ambas partes.

Es importante subrayar una distinción fundamental: conflicto y violencia no son lo mismo. La violencia, como señala Fisher (2000), “consiste en acciones, palabras, actitudes, estructuras o sistemas que provocan daño”. El conflicto, en cambio, puede convertirse en una oportunidad de crecimiento, aprendizaje y bienestar, siempre que se gestione con responsabilidad y visión constructiva.

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