Los Bordos ¿Capricho ecológico o garantía de vida?

Karla YunnuenSan Juan del RíoÚltimas Noticias
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Hace años, nuestros abuelos miraban el campo de San Juan del Río con un respeto que hoy parece que hemos perdido. Ellos no veían terrenos baldíos o simples huecos de tierra; veían un sistema vivo. Entendían algo muy básico y vital: cuando el agua baja del cerro, necesita un lugar donde descansar.

Por eso existían los bordos. No eran simples charcos, eran la defensa natural de nuestra ciudad.

Para explicarlo fácil: imaginen que un bordo es como una esponja gigante. Cuando llueve muy fuerte, esa tierra atrapa el agua, la guarda y deja que se vaya hundiendo despacito hacia el fondo para darnos agua limpia en el futuro. Pero, ¿qué pasa si cubres esa esponja con cemento y casas? El agua ya no tiene donde guardarse, rebota y corre con furia por las calles buscando su salida.

San Juan del Río ya nos ha enseñado, a la mala, qué pasa cuando ignoramos la memoria del agua. No son «desastres naturales» ni mala suerte; son avisos de que hemos construido donde no debíamos.

Tenemos cicatrices recientes en nuestra historia. Basta recordar el 2010, cuando el agua entró hasta los quirófanos del antiguo Hospital General, obligando a evacuar a los enfermos y dejando claro que un hospital no podía estar en el paso natural del agua. O el doloroso caso de La Rueda, donde cientos de familias han visto cómo el Río San Juan recupera el espacio que le pertenecía, inundando sus salas y comedores una y otra vez.

La historia se repite en otras zonas. Vimos cómo en Bosques de San Juan el agua se acumuló tanto que las bardas actuaron como presas hasta reventar. Lo mismo sufrieron los vecinos de La Floresta, Los Agaves, Fraccionamiento Espárragos y la zona detrás de la Comercial Mexicana; colonias que hoy reciben toda el agua que baja de los cerros a gran velocidad, simplemente porque ya no hay bordos arriba que la detengan.

Este no es un tema exclusivo de ingenieros, políticos o constructores. Este tema se vuelve vital para todos, incluso para quienes han empezado su vida laboral y que, eventualmente, tendrán la inquietud de comprar una vivienda, terreno o local comercial. Conocer la geografía local es vital. Cuidar los bordos que aún están en funcionamiento no es un capricho ecológico; es la única forma de asegurar que San Juan del Río siga siendo un lugar seguro para vivir, no solo para nosotros, sino para quienes también en algún momento tendrán la posibilidad de crear un patrimonio.

Lastimosamente, en gran medida, quienes más afectados se ven por estos eventos son personas que adquieren viviendas de interés social. Familias trabajadoras que, con muchísimo esfuerzo, construyen su patrimonio soñado, solo para ver cómo el agua reclama su espacio porque alguien decidió construir donde no debía.

Debemos ser claros: los gobiernos tienen la obligación de garantizar que los permisos para constructoras no se otorguen jamás en zonas de riesgo. No es negociable poner ladrillos donde el agua ya tiene su casa.

Pero también existe otra garantía: la nuestra. Como ciudadanos responsables, debemos conocer nuestra geografía local antes de invertir. Entender y respetar el cauce del agua nos garantiza una mejor calidad de vida y un futuro donde la lluvia sea una bendición, y no una amenaza.

Tags: #medioambiente, #sanjuandelrio, bitacoradiario

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