*** Acompañado de su esposa y de su padre, Agustín Dorantes convivió con los habitantes de la Tortuga.
*** Las tradiciones, dan identidad, fortalecen la cultura, y generan una estado de pertenencia de cada lugar.
Por Raúl Rosillo Garfias
Las tradiciones, son el alimento del alma de los pueblos, estas se convierten en cultura, pero también en valores, y sobre todo generan pertenencia y fortalecen la identidad de cada ciudadano con su patria más pequeña, con su comunidad, con sus raíces más profundas, que emanan desde sus ancestros de varias generaciones, y que se transmiten por la oralidad, pero también por la practicidad y la periodicidad con que se llevan a efecto.
Agustín Dorantes Lámbarri, en su calidad de senador y cumpliendo con sus promesas de campaña de convertirse en el senador más presente en cada una de las comunidades queretanas, ahora acompañado de su esposa Laura Dorantes, estuvieron en la comunidad de La Tortuga en el municipio de Tequisquiapan, en donde además de conocer sus tradiciones, estuvieron atentos a la entrega de reconocimientos, por la propia comunidad a quienes participan de la danza del Rey Celso que hace acto de presencia en las fiestas patronales de esta comunidad.
Ahí el legislador federal les dijo: “Yo estoy muy agradecido porque me permitan ser parte de este reconocimiento que les dan a personas que le entregaron su vida a la comunidad, a la danza, a la iglesia y a sus familias. La verdad es que ustedes saben que cuando se dice La Tortuga, nosotros que venimos de aquí, pensamos con mucho amor en gente buena, con personas que coincidimos. Recuerdo a mi abuelo, la verdad es que lo quise mucho y fue un gran ejemplo para mí. Y yo estoy seguro que lo que significa mi abuelo para mí, significan sus abuelos, sus papás, sus familiares para ustedes”.
Los homenajeados fueron personajes como la señora Guillermina Pérez, de 108 años de vida, y que siempre procura a las nuevas generaciones de la comunidad; la señora Esperanza Nieto, Doña Pilo, de 83 años de edad y que se desempeña como Rezadera en apoyo a las familias; y el señor Juan Hernández, próximo a cumplir 96 años de edad y que desde muy joven se ha dedicado a preparar los danzares del Rey Celso para las fiestas patronales de la comunidad.
Acompañado también por su padre, Don Agustín Dorantes, el Senador por Querétaro felicitó la unión de la comunidad, la que aseguró se debe al legado de sus tradiciones, por lo que ofreció el apoyo y gestión que pueda brindar para apoyar las causas que emprendan para mejorar su calidad de vida.