Lo que inició como una denuncia necesaria por la exclusión de comunicadoras en una reunión oficial de seguridad, ha detonado algo que ya no tiene marcha atrás: una exigencia firme y unificada de las mujeres periodistas en Querétaro. Ya no estamos hablando sólo de una silla en una mesa; estamos hablando de terminar con la brecha de desigualdad profesional y comercial en el gremio.
La indignación escaló tras las declaraciones de un personaje que, en un desplante de soberbia digital, minimizó la presencia femenina en eventos de trascendencia para la comunicación. Es lamentable el comentario, pero resulta aún más agraviante una «disculpa» posterior que sabe a arrogancia, a una preocupante falta de sensibilidad y a una nula calidad humana; una respuesta que, lejos de reconocer el error, reafirma el sesgo de quien se siente superior detrás de un micrófono.
Pero que no se equivoquen: nuestra lucha no es por un perdón de dientes para afuera, sino por una transformación profunda en las condiciones de nuestro trabajo. Las trabajadoras de los medios y directoras de empresas informativas exigen que el trato institucional deje de ser un privilegio exclusivo para los varones. Nuestras demandas son innegociables y pasan por:
- Una igualdad informativa con acceso real a las mismas fuentes y tiempos de atención.
- El cese inmediato a la minimización de las mujeres en coberturas de alto nivel como seguridad o política.
- Una equidad comercial que elimine la brecha económica que hoy castiga el liderazgo femenino en la pauta publicitaria.
El Gobernador Mauricio Kuri ya instruyó a la Secretaría de Gobierno a revisar estos protocolos de equidad, pero el gremio se mantiene vigilante. Colectivos como la Red Nacional de Periodistas y Adax Digitales lo han dicho fuerte: no hay democracia ni libertad de expresión si se nos sigue tratando como un «accesorio» de la vida pública.
La consigna es contundente: Las mujeres sí importamos. No como una concesión del poder, sino como una pieza fundamental de la vida económica de Querétaro que exige, de una vez por todas, respeto y condiciones de igualdad total.







