Todos los oficios y todos los trabajos tienen sus propias complejidades; el de comunicar no es menos importante que ningún otro, porque hay que estar al pendiente de la lectura diaria, de la observación y del ensayo y el error todos los días. El caso es que por mucho tiempo se ha estado pidiendo que los políticos se profesionalicen, que el servicio público se convierta en profesional de carrera… y cuando todo esto se está logrando, cuando los funcionarios se han dado a la tarea de prepararse y de buscar que el escalafón desde luego les favorezca, sea con mejores salarios y puestos o bien con el premio de participar como candidatos a algún puesto de elección popular… los ciudadanos caemos de manera inmediata a decir “son los mismos”… pero si se van a otros partidos, migrando porque así conviene a sus intereses más que a sus convicciones, desde esas trincheras empiezan a criticar a quienes gobiernan, a quienes están ahí… y cuando estuvieron, cometieron muchos más errores que los que hoy se ven…
Hoy, desde esta trinchera, quiero referirme a un personaje que tal vez muchos conozcan y otros hayan olvidado; me refiero a un gran ser humano como fue siempre y será para muchos un gran amigo… el ingeniero Enrique Zambrano, al que tuve el honor de conocer, de tratar, de entrevistar, de convivir y de lograr su amistad, a quien no le digo adiós sino hasta más adelante, por donde la vida nos lleve… él se ha integrado a la energía universal, ya descansa de sus males, y aunque siempre fue un hombre de grandes sonrisas, y se le conocía como “el asesor”, como lo fue de muchos personajes que lo abandonaron, que no lo apoyaron, que solo esperaron sus favores… hoy ese espacio ha quedado vacío, dejando dolor en su familia y desesperanza en quienes más lo quisieron…
Yo tuve la fortuna de conocerlo cuando era gerente del Banrural en el municipio de Amealco… y después ser asesor de varios gobiernos municipales e inclusive del estatal… hombre que ayudó a muchos… no con dinero, sino con sus recomendaciones y con sus relaciones… descanse en paz, Enrique… un abrazo a su familia.




