En una operación militar de gran escala, Estados Unidos e Israel lanzaron una serie de ataques estratégicos contra territorio iraní. El presidente Donald Trump calificó la ofensiva como una medida masiva para desarticular el potencial bélico de Teherán y anular cualquier posibilidad de desarrollo de armas nucleares. Hasta el momento, se estima que al menos 201 personas han muerto y más de 700 han resultado heridas, según informes de la Media Luna Roja.
La ofensiva impactó objetivos militares e instalaciones de misiles, incluyendo zonas cercanas a las oficinas del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, cuyo paradero actual se desconoce. Benjamin Netanyahu, primer ministro israelí, afirmó que la misión busca poner fin a la amenaza del régimen y continuará el tiempo que sea necesario.
Irán respondió de inmediato mediante el lanzamiento de drones y misiles dirigidos a Israel y a bases militares estadounidenses en Bahréin, Kuwait y Qatar. La Guardia Revolucionaria confirmó ataques contra la sede de la 5ta Flota de la Marina de EE. UU. en Bahréin y otras instalaciones en la región. Por su parte, Arabia Saudí informó haber repelido proyectiles dirigidos hacia su capital. En el sur de Irán, el impacto en una escuela de niñas dejó un saldo de más de 80 fallecidos, mientras que en los Emiratos Árabes Unidos se reportó una víctima mortal tras la caída de metralla por un misil iraní.
La incursión ocurre tras meses de planificación conjunta entre Washington y Tel Aviv, y luego de que fracasaran las presiones de la administración Trump para alcanzar un nuevo acuerdo nuclear. Estados Unidos ha reforzado su presencia en la zona con más de 10 mil soldados y una flota que incluye los portaaviones USS Abraham Lincoln y USS Gerald R. Ford. En un mensaje dirigido al pueblo iraní, el presidente Trump instó a la ciudadanía a levantarse contra sus líderes, asegurando que esta es su oportunidad para tomar el control de su gobierno.
El conflicto ha provocado el cierre total de espacios aéreos en Irán, Israel, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Irak y Kuwait. Aerolíneas internacionales como Emirates, Turkish Airlines y KLM han suspendido o desviado sus vuelos, afectando las rutas comerciales entre Europa, Oriente Medio y Asia de manera indefinida.




