En el comal político ya empezaron a brincar los chapulines. Así es, mis queridos lectores, la temperatura en las negociaciones está subiendo y, como se lo he dicho muchas veces en esta columna: en política, los únicos sorprendidos somos los que votamos. Los que participan ya sabían de antemano quién gana, quién pierde, quién traiciona y quiénes son los ilusos.
Hoy se cocinan acuerdos y desacuerdos. No crea que todo es miel sobre hojuelas; en realidad, son puras hojuelas… y a veces bien quebradas.
En Morena la cosa está color hormiga (o color institucional). Presumen unidad, pero adentro hay sombrerazos de a de veras. No solo con su militancia, sino con sus aliados. Morena y el Verde no se agarran de la mano por gusto.
Ricardo Astudillo es discreto, operante y sabe moverse en aguas turbias. Que no lo vea no significa que esté quieto. Incluso dentro de su partido hay quienes se le rebelan y a quienes ya ni el teléfono les contesta; eso dicen en los pasillos de la Legislatura. Se ha reunido a puerta cerrada con actores de tooooodos los partidos. Le digo: es «Astudillo» y no se va a quedar fuera.
Luego tenemos a Maximiliano García: cuna priista, corazón azul y hoy totalmente «Claudista». Hace unos días se reunió con Toño Rangel; son amigos, y en política tener visiones diferentes no impide echarse el café… o planear el futuro.
Hablando de comidas, Agustín Dorantes y Luis Nava se fueron hace unos días por unos tacos. Ojalá no hayan sido de lengua. Ambos aspiran a ser «el elegido». La diferencia es que ellos, en el mismo partido, parecen estar en el mismo equipo. Si unen fuerzas, Nava tiene con qué… digo.
Y mientras tanto, a Felifer no le han dicho que no. En la foto —esa no oficial pero muy mencionada— el Gobernador cuidó que ningún discípulo estuviera a la derecha del Señor para no enviar señales equivocadas. Sentaron a las mujeres (caras muy conocidas, por cierto) para decir que en el PAN hay inclusión para la gubernatura… aunque sea «de a mentis».
San Juan no se queda atrás. Las encuestas están a tope y todos pagan para salir en primer lugar. Los números dicen que «El Güero» Inzunza, incluso sin la marca Morena, va a la delantera; y con la marca, rebasa al PAN. La pregunta de los 64 millones es: ¿En el 2027 le va a tocar o le van a hacer de chivo los tamales? En el PAN no hay definiciones; las mujeres trabajan, pero los hombres también. Germaín Garfias sigue en el ánimo de la gente aunque ande medio desaparecido.
Para cerrar, el plebiscito de Cadereyta. Se le está di y di a la presidenta Astrid Ortega que el tema del agua requería recursos. Ella exigió su derecho, llegó el día del depósito para la encuesta y… ¿qué pasó? Como diría Yuri: “¿Con el apagón, qué cosas suceden?”. El recurso no llegó.
Así que entre el diablo y la política, los acuerdos, los desacuerdos y los depósitos que no caen, mejor quédese con el diablo. ¿Usted ya sabe quién se va a quemar en el comal?




