Cuando llueve… y no todos se mojan igual
Prevención que funciona
La prevención y supervisión de obras siempre son buenas prácticas, de esas que nos hacen sentir que algo funciona en esta tierra. Porque, seamos honestos: hasta ahora no hay ser humano que le gane a la naturaleza.
Bueno, a menos que seas funcionario de Morena, capaz de mover huracanes con decretos y detener inundaciones con discursos. ¡Es broma… o sí, enójense!
Lluvias desiguales
Las lluvias de estos días no fueron parejas: no todos los municipios de Querétaro salieron bien librados. Y ojo, que nadie con tantita humanidad puede alegrarse cuando una tragedia implica la pérdida de vidas humanas, aunque en redes sociales haya quien aproveche el desastre solo porque el alcalde en turno no es de su color.
Tequisquiapan y San Juan del Río: casos de éxito
En Tequisquiapan, gracias a la supervisión y experiencias pasadas, los ciudadanos no repitieron el capítulo de 2021. Algo similar sucedió en San Juan del Río: el famoso cárcamo de La Rueda, construido tras inundaciones previas, funcionó correctamente.
El presidente Héctor Magaña supervisó la presa Centenario y coordinó con CONAGUA los niveles de agua para proteger a su gente. Como dice el dicho: “Si San Juan se inunda, en Tequis lloran”. Magaña entiende que la empatía también es parte de gobernar.
No todos corrieron con suerte
Sin embargo, Querétaro capital y Corregidora no tuvieron la misma fortuna. Las afectaciones fueron importantes y, como siempre, quienes más lo padecen son los que menos tienen. Que si la “mancha urbana crece sin control” o que “faltan obras pluviales”, todo eso es cierto, pero ninguna obra garantiza que la desgracia no llegue; apenas la contiene.
Reflexión final
La prevención es parte de la gobernanza, no solo la reacción, pero nos cuesta implementar medidas a tiempo. Cuando lo hacemos bien, como en Tequisquiapan o San Juan del Río, es la excepción, no la regla.
Porque cuando el cielo se abre y el agua cae, no hay color partidista que valga ni discurso que nos salve.
Entre el diablo y la política, usted qué cree: ¿aprendimos algo esta vez o vamos a seguir rezando al cielo cada temporada de lluvias?