Dicen los estudiosos de las campañas político-electorales, que no siempre ganan ni los más preparados, ni los mejores, es más se han olvidado principios elementales para quienes quieren ser candidatos, entre ellos que tengan un modo honesto de vivir, y que se hayan distinguido en su comunidad por ser personas de bien, y que gusten de tener el privilegio de ayudar a los otros, pero no esas ayudas que requieren de fotógrafos y de poses sonrientes, sino las otras, las que se difunden de boca en boca, los trabajos y acciones que se realizan sin tener que presumir que por eso son buenas personas…
El tema es altamente interesante, lo habían entendido bien algunos militantes del PRI y de Morena, pero han empezado a tener sueños de que si no lo difunden no sirve de nada, la política como toda carrera maratónica, es de mucha constancia, de mucho entrenamiento, de aceptación y de crítica, de autocrítica y de autocalificación, pero sobre todo mucho del trabajo es de intimidad y de empatía con los ciudadanos, que sabrán elegir en el momento correcto… en política no hay que temerle ni a la traición ni al abandono, hay que hacer no sólo estómago, sino también mucha concha… la ciudadanía es ingrata, casi siempre a la que más ayudas es la que más pronto traiciona…
En política siempre hay que buscar la tierra fértil, y en ocasiones a la primera no se da, el camino es sinuoso y largo, los ciudadanos a juicio de muchos e interesada y hasta ingrata, pero la realidad es que cada pueblo, como lo dice la filosofía popular, tiene el gobierno que se merece… la política tradicional, la que viene inclusive de la antigua Roma, no debe desecharse… pues decía Marco Tulio Cicerón… que el presupuesto debe renovarse, las deudas deben disminuir, la arrogancia de los gobernantes debe ser moderada… la ayuda a otros pueblos debe reorientarse al propio y la gente debe de volver a aprender a trabajar.
El tema no es menor, aplica en todos los niveles de gobierno, y eso sucede para que las arcas de los municipios, de los estados y del país, no queden totalmente vacías… porque además hay que decirle a los ciudadanos, que un gobierno para 400 mil personas, como es el caso de San Juan del Río, no alcanza a darle atención a todas sus necesidades con mil 600 millones de pesos, que San Juan del Río es mucho más grande de lo que cada quien imagina desde su colonia o desde su comunidad… es menester tener conciencia de la gran necesidad que existe de que todos cooperemos para ayudar al municipio a ser cada vez más solvente…




