El mundo, ya no solo México, se ha sumido en un feo negocio al convertir a la democracia en un concurso de popularidad, dejando a los ciudadanos prácticamente a merced de quienes dirigen las campañas político-electorales: quién descalifica más, quién tiene la mejor vista como persona, quién es más guapo o quién atrae más. Ya no existen aquellas piezas oratorias que estaban plagadas de conceptos que después, como gobierno, se iban desgranando uno a uno. Hoy parece que los discursos, el tema de la palabra, no emociona, no llama la atención, no convence; y además eso les daba mucha personalidad y los posicionaba ante sus escuchas como líderes y como conocedores, se fincaban las esperanzas en sus proyectos… y hoy carecen de personalidad, de proyección y también de don del convencimiento.
Cierto es que hoy los medios digitales se han comido una buena parte de todos los posicionamientos. Hoy la verdad que antes se pregonaba y que se calculaba por los medios tradicionales, hoy son objeto muchos de burla, otros de análisis, y algunos otros más de olvido y de indiferencia; pero entonces qué tienen que hacer los políticos para alcanzar el consenso de la gente, porque hoy las verdades son muchas más… pero también las mentiras se han multiplicado.
Y eso permite hacer ver que la democracia es un término tan grande y tan inmensamente manoseado que tiene tantas acepciones como humanos hay en el planeta y entonces se juega al concurso de la popularidad, y en ocasiones se pone el poder en manos del menos conveniente… y si no, quienes estamos inconformes con lo que sucede en San Juan del Río y en el país, démosle una vista a la historia reciente de los últimos siete años… y veamos adelante el cómo el Congreso de la Unión no sea de un solo partido, sino que sea desde ahí desde donde se diseñe el mapa de una sociedad plural bien representada, con los muchos, los medianos y los pocos, para que el piso de verdad sea más parejo… aunque los analistas de la conducta humana y del mismo universo, los geógrafos, sepan claramente que el mundo no es parejo… Es cuanto.






