Por Raúl Rosillo Garfias.-
Hemingway no se equivoca cuando dice que vemos esta vida como si lleváramos otra en la maleta. Pero Woody Allen destaca que ser inteligente es una ventaja porque se puede fingir que se es imbécil, mientras que al revés es imposible. Y ha llegado el momento en los partidos políticos de tomar decisiones, primero dándole frescura a sus estructuras en cada municipio, los que se manejan por seccionales, visitándolos y sembrando de nuevo la semilla de la esperanza, los que lo hacen como casas amigas del pueblo, como Morena, pues también deben no olvidarse de la gente que los apoya. Es ahí donde inicia precisamente el desgaste de los partidos políticos, aun cuando algunos dicen que Morena no es un partido, sino un movimiento.
Y hoy, cuando está en crisis el sistema de partidos, cuando los políticos en todos los terrenos son vistos como corruptos y faltos a la verdad, queda claro lo que dice Tolstói, en el sentido de que es más sencillo y fácil escribir 10 volúmenes de principios filosóficos que poner uno solo de ellos en práctica. Y luego, Juan Jacobo Rousseau es enfático al destacar que no hay nada más peligroso que la autoridad esté en manos de quienes no saben usarla. En los últimos tiempos, los pueblos nos hemos equivocado al elegir a los gobernantes, hemos creído en las mentiras, en la falsa esperanza y en las falsas promesas, y la pobreza no se ha terminado. La mejora de la calidad de vida ha beneficiado a determinados sectores, y el piso sigue siendo disparejo.
Hay, desde luego, un concepto de que el universo no es parejo, y si esto se traslada a lo social, tampoco los seres humanos son iguales. Algunos tienen más oportunidades que otros, unos viven en la sierra y otros en las grandes ciudades, y no todos tienen acceso a los mismos beneficios, si se les puede llamar así. Cada cual tiene sus amplias ventajas o limitaciones, como cada quien lo quiere observar. Es cuanto.
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