La presión de Washington sobre La Habana no se limita al sector energético. En el último año, una decena de países del Caribe y Centroamérica han cerrado o reducido sus contratos con Cuba para recibir brigadas médicas, debido a la insistencia de Estados Unidos, que califica estas prácticas como “trabajo forzado”. Esta maniobra tiene consecuencias económicas drásticas para la isla, ya que la exportación de servicios profesionales genera entre 6,000 y 8,000 millones de dólares anuales, siendo una de sus principales fuentes de divisas, junto al turismo y las remesas.
Aunque las brigadas han llevado a 600,000 profesionales a 165 países en seis décadas, el modelo enfrenta controversia internacional. Organizaciones como Prisoners Defenders denuncian que el Gobierno cubano retiene el 85 % de los pagos, confisca pasaportes y penaliza a quienes abandonan la misión. Por ello, el secretario de Estado, Marco Rubio, anunció la revocación de visas a funcionarios vinculados con estas contrataciones, calificando el sistema como laboral abusivo y coercitivo.
En el Caribe, países como Bahamas, Guyana y Trinidad y Tobago han reajustado sus acuerdos. Bahamas suspendió la contratación en junio pasado, mientras que Guyana puso fin al sistema este febrero. En tanto, Antigua y Barbuda ya busca personal médico de otros países, como Ghana, para reducir su dependencia.
En Centroamérica y Sudamérica, el panorama también se complica. Guatemala anunció el cierre progresivo de su convenio, actualmente con 412 profesionales. En Venezuela, que era el principal pilar del sistema con 13,000 colaboradores, el futuro es incierto. Las restricciones de Washington han impedido el pago mediante petróleo, poniendo en riesgo la continuidad del acuerdo firmado en 2000.




