La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) continuará vigente, desestimando los recientes cuestionamientos del mandatario estadounidense, Donald Trump, quien puso en duda la renovación del acuerdo comercial trilateral al argumentar que su país no requiere de sus socios norteamericanos. Durante su conferencia, la mandataria mexicana sostuvo que la integración económica regional beneficia sustancialmente a las tres naciones, por lo que confía en la continuidad del pacto.
La reacción del gobierno mexicano se da un día después de que Trump declarara que a Estados Unidos «le va mucho mejor» sin depender de México y Canadá, asegurando además que su economía no necesita de la importación de automóviles, energía, madera u otros insumos provenientes de sus vecinos. Ante estas afirmaciones, Sheinbaum rechazó que el dinamismo laboral y productivo de México configure una desventaja para el mercado estadounidense, argumentando que las cadenas de valor de ambos países operan de manera complementaria y generan empleos en ambos lados de la frontera.
La titular del Ejecutivo interpretó los comentarios del presidente estadounidense como parte natural de las dinámicas y negociaciones bilaterales en curso, recordando que el mandatario ha manifestado posturas similares en ocasiones anteriores. El acuerdo actual, que sustituyó al TLCAN en julio de 2020 bajo la primera gestión de Trump, estipula una cláusula de revisión conjunta al cumplirse seis años de su implementación, fijando como fecha límite el próximo 1 de julio para que los tres gobiernos pacten su continuidad automática por un periodo de 16 años.
Mientras que México y Canadá han ratificado de forma abierta su intención de consolidar la renovación del instrumento comercial, el gobierno de Washington ha manifestado intenciones de implementar modificaciones técnicas en rubros específicos como las reglas de origen automotrices y el mercado de productos lácteos canadiense. De no alcanzarse un consenso trilateral antes del plazo establecido, el T-MEC entraría en un esquema de evaluaciones anuales que podría extenderse hasta por una década antes de una posible conclusión definitiva.










