De la libreta del reportero
El tiempo siempre da lecciones, los seres humanos no son de donde nacen, sino de donde se hacen, donde se transforman de ser aparentemente nada en personajes… en mi libreta de reportero, intempestivamente apareció el nombre de Jaime Gómez Mejía, quien dirigió por mucho tiempo el Hotel Misión del Río, ubicado en pleno corazón de la ciudad de San Juan del Río… Una construcción moderna, avanzada para su tiempo y que antes sería una propiedad de don Luis Guerrero Ugalde.
Ahí llegó este señor bonachón, de bigote siempre bien recortado, vestido siempre formal, con presencia, con personalidad y se empezó a integrar a la dinámica de San Juan del Río, llegando a ser el presidente de los hoteleros de esta ciudad, con un sentido crítico para las acciones de gobierno en temas como el agua, la movilidad y desde luego en otros como la cultura y las tradiciones.
El hotel, uno de los más visitados entonces, también tenía espacios para algunos empresarios que ya iniciaban el turismo de negocios… y así, en ese ir y venir, me tocó platicar en reiteradas ocasiones con don Jaime Gómez Mejía, que se desplazó de su Guadalajara, de donde era nativo, para incluirse en la vida de un San Juan del Río ya dinámico, en franco crecimiento y con visos de convertirse en una ciudad industrial, con características importantes en su empuje comercial, en su desarrollo urbano y en su visión de ciudad futurista.
Esto se ha tardado, pero así la veía Jaime Gómez Mejía… su familia y sus amigos lo despidieron apenas hace dos días, se integró a la energía universal… el hotel sigue ahí en la calle de Abasolo… más tarde, cuando él busca nuevos horizontes en la Ciudad de México, llega su hermano Óscar a hacerse cargo de este hotel… más polémico, más crítico, pero también hombre de acción y de negocio.
Óscar, también amigo, también fuente informativa, también dentro de la libreta del reportero, él también ya le rindió a la tierra… Gracias a Jaime, el hotel tenía un bar que llegó a ser muy famoso para los jóvenes y los bohemios de aquellos tiempos… La Chispa… y todo porque a su hija, Gaby Gómez, así la apodaron y así se perpetuó su apodo en este bar, del que habrá otras historias que contar en otro momento de abrir la libreta del reportero… descanse en paz, don Jaime Gómez Mejía…










