De la libreta del Reportero
Por Raúl Rosillo Garfias
Siempre existe el convencimiento de que el progreso tiene y trae consigo aparejados fenómenos sociales de migración, de movilización, de progreso económico, pero también marca las etapas de crecimiento de las ciudades, de las entidades, de las regiones y del país mismo… el ferrocarril nace con Porfirio Díaz. Que ha regresado a los primeros planos de la historia, luego vienen los rebautizos de los trenes, como el Constitucionalista de Venustiano Carranza, que movió tropas y migrantes, durante la revolución y la posrevolución… El tren Rápido de la época de José López Portillo, que tenía como justificantes la modernización del transporte, ante el crecimiento industrial y urbano de las ciudades.
Y ahora México vive una cuarta etapa, esta que es una de las etapas más comentadas hasta ahora, en donde se pretende rescatar el transporte por ferrocarril, las condiciones son las mismas, la saturación de carreteras, la necesidad de movilidad, es lo que marca el regreso del tren de pasajeros como respuesta al colapso carretero y la expansión metropolitana.
Los trenes han servido a los propósitos nacionales, de 1913 a 1917, movían tropas, transportaban armamento, desplazaban a funcionarios, ayudaban a la distribución de alimentos, mantenían en contacto a las regiones del país, sobre todo a las zonas estratégicas, y Querétaro siempre desde su nacimiento ha sido una ciudad con mucha importancia para México.
Si en Querétaro confluyen los caminos de la historia, las economías de todo el territorio tienen la Carretera 57 como una de sus grandes vías de distribución, el ferrocarril vendría a resolver uno de los grandes problemas de la movilidad, aquí se conecta con el norte, el occidente y el sur, la migración laboral nunca se termina, esta sigue, y Querétaro es uno de los estados que más gente recibe por su desarrollo, sus instituciones educativas, la seguridad y las bondades de su gente.
El Ferrocarril llegó a ser orgullo mexicano, para maquinistas, fogoneros, obreros, cargadores, mecánicos, pero sobre todo activó el mercado local, con vendedores ambulantes y una fuerte economía popular alrededor de las estaciones.
Sin duda estos son los antecedentes del tan cacareado tren México Querétaro moderno, para que luego ante el precio del petróleo, y los mismos justificantes de crecimiento industrial-urbano, se programó el llamado tren rápido México Querétaro, que tendió desde la ciudad de México en la estación Buenavista y hasta Querétaro vías electrificadas, se hicieron las pruebas correspondientes, con estación en San Juan del Río.
Llegaron con este proyecto italianos, pero también personal de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, ingenieros, topógrafos, choferes y operarios, algunos venían de Chihuahua, otros participaron en la construcción del Chepe, también llegó gente de Michoacán, de Ciudad Maderas y otras latitudes, casi todos vinculados a procesos políticos que detonaron cambios en San Juan del Río y la región.
Un capítulo que desde luego tiene la Libreta del Reportero para más adelante, pero que tiene que ver con el detonar de esta fuerza política en esta región de Querétaro…
El gobierno de López Portillo en los años setentas buscaba modernizar el sistema ferroviario nacional aprovechando el boom petrolero, el crecimiento industrial y el establecimiento del corredor industrial del Bajío mexicano, conformado por Hidalgo, Estado de México, Querétaro, Guanajuato, Aguascalientes…
El tren, también denominado el Constitucionalista, sí se construyó y corrió; las máquinas estuvieron en la nueva estación de San Juan del Río por meses hasta que desaparecieron. Este tren llegaría de Buenavista a San Juan del Río en 2 horas con 10 minutos y a Querétaro en 2 horas y media.
Hoy, la relación diaria entre Ciudad de México y Querétaro es intensa, pero complicada ante una autopista construida a finales de los sesenta, ya al borde del colapso, donde en la caseta de peaje de Palmillas pasan cerca de 130 mil vehículos diarios.
Las crisis económicas, la de 1982, la caída del petróleo, la deuda externa, y la falta de cultura ferroviaria, junto con el fortalecimiento del transporte camionero, han limitado el desarrollo del ferrocarril.
El debate actual sigue siendo si el tren realmente resolverá el problema de la movilidad.
Contratistas señalan atrasos: avances del 15%, del 10% y otros sin iniciar; aunque se afirma que los derechos de vía están liberados, se advierte que el tren no se concluirá en 2027, como se ha prometido desde el gobierno federal… es cuanto…










