Todos cultivan la flor, otros cortan, otros empacan y otros venden, pero todos viven de esta actividad.
Festivaleando ventaja, para promoverlos localmente porque ya son conocidos en México y el mundo.
El Organal se ha convertido en uno de los corazones florícolas más importantes de Querétaro y compite a nivel nacional con otras regiones, que diseminan sus productos por todo el país, e inclusive tienen visos de exportación en fechas especiales, y para eso se han preparado los habitantes de esta comunidad, que este domingo vivió su segundo Festival de las Rosas, que tiene el propósito fundamental de impulsar el turismo rural y generar círculos de economía virtuosa a favor de las comunidades del municipio de San Juan del Río.
Esta comunidad de la geografía sanjuanense tiene raíces campesinas tradicionales, se encuentra dentro del territorio denominado el plan de San Juan del Río, y pertenece al Distrito de Riego número 023, tierra que se dedicó hace muchos años al cultivo del maíz, del sorgo y del trigo, para luego, en la búsqueda de alternativas para mejorar la economía de las familias, iniciar con la floricultura, descubriendo las bondades de esta tierra, como su clima, su cercanía con las zonas urbanas, pero sobre todo ser parte del corazón de la movilidad de México con la carretera 57.
Los grandes invernaderos que hoy pueblan el campo de El Organal iniciaron incipientemente en los patios de los hogares de las familias de la comunidad, llegando a convertirse en un modo de vida, en una forma de progreso, pues ahora prácticamente todas las familias viven directa o indirectamente de la producción de flor que se da en esta comunidad, produciendo millones de flores que en épocas altas como el 14 de febrero, el 10 de mayo y el 12 de diciembre alcanzan su clímax de demanda y ventas. Los colores con más demanda son las rojas, las blancas, amarillas y de color rosado, e inclusive los ha llevado a experimentar para tener rosas color azul, verdes y moradas en menores cantidades, pero ya con expresiones muy de diseño.
El trabajo y las ganancias han propiciado que los productores, o floricultores como se les conoce, incursionen en la modernización del campo para sus cultivos con grandes macrotúneles de invernadero, pero también aplican riegos por goteo, fumigaciones con tecnología y técnicas diversas para conservar sus variedades; y para la cosecha tienen cuartos fríos para la conservación de las cosechas.
Más de 100 hectáreas son las que se ven pobladas de invernaderos para la producción de rosas en esta comunidad, y ahora con estas nuevas propuestas para impulsar el turismo rural y dar a conocer las bondades de cada una de las comunidades, gracias a Paulino Moreno, nace Festivaleando, un programa de impulso a las comunidades rurales que tiene su origen en El Carrizo, comunidad que defiende su gastronomía; pero antes, en Santa Lucía se aprovecha la parte alta para el festival de los papalotes, y otros que se tienen contemplados hasta llegar a ocho, dos más que el año anterior, y todos con propósitos bien definidos: impulsar a las comunidades.
La intención es reconocer la identidad, en este caso de la actividad floricultora de la comunidad, pero cada comunidad con su propia historia y con su propia identidad, pero todas sanjuanenses, y al final concretar en un proyecto que se llama San Juan del Río, que debe de ser orgullo de quienes viven y trabajan en esta tierra, impulsando el progreso y el desarrollo de cada lugar de la geografía del municipio.
Estos eventos que se han puesto en marcha en el gobierno de Roberto Cabrera sin duda que tienen que ver con la identidad de cada comunidad, pero también de su cabecera municipal, destacar la herencia y la importancia de la agricultura en cada una de sus facetas, el trabajo de la familia como parte importante o motor de desarrollo y el reconocimiento a la herencia de trabajo y de valores que dejan en cada familia las generaciones anteriores, promotoras e iniciadoras de estas actividades.










