Más de cien personas se congregaron en la zona arqueológica del Barrio de la Cruz, en el municipio de San Juan del Río, para conmemorar el equinoccio de primavera mediante una serie de rituales orientados a dar la bienvenida a un nuevo ciclo y renovar la energía espiritual.
Como parte de las actividades, se realizó la siembra del Tlalmanalli, acompañada de danzas tradicionales con las que se pide prosperidad para las próximas temporadas de cultivo. Se elaboró una preparación especial destinada a nutrir a los árboles, considerados como guardianes de la zona arqueológica.
Durante la jornada también se llevó a cabo la denominada carga de energía, en la que los asistentes aprovecharon la luz solar para realizar prácticas de limpieza y renovación.
Se efectuó el saludo a los cuatro rumbos, ceremonia en la que se representan los elementos que mantienen el equilibrio del mundo: el este, asociado al nacimiento y la salida del sol; el oeste, vinculado al cierre de ciclos y la reflexión; el norte, relacionado con la sabiduría y los ancestros; y el sur, que simboliza la energía, el crecimiento y el movimiento.
Al concluir las actividades, los participantes convivieron en un convivio, donde habitantes de la zona compartieron alimentos y bebidas como parte del cierre de la celebración.







