Por Lic. Gustavo Buenrostro
En días recientes se ha planteado la posibilidad de que la revocación de mandato del Ejecutivo Federal se realice de manera concurrente con las elecciones federales de 2027.
Esta propuesta, asociada al llamado “Plan B” del gobierno encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, merece una reflexión seria desde la sociedad civil.
Desde Por Querétaro Todo A.C. consideramos que mezclar ambos procesos en una misma jornada electoral distorsiona el sentido original de la revocación de mandato y afecta la calidad de nuestra democracia.
La revocación de mandato fue concebida como un mecanismo extraordinario de control ciudadano sobre el ejercicio del poder presidencial. Su propósito es permitir que los ciudadanos evalúen de manera directa la continuidad de un gobierno.
Sin embargo, al realizarse simultáneamente con una elección legislativa, este instrumento corre el riesgo de transformarse en una herramienta de movilización electoral al servicio de un partido político.
La consecuencia sería clara: la discusión pública dejaría de centrarse en la evaluación del gobierno para convertirse en un plebiscito político que arrastre votos hacia las candidaturas del partido en el poder. En estados como Querétaro, donde en 2027 también se renovará la gubernatura, esta decisión podría nacionalizar artificialmente una elección que debe responder a los problemas y desafíos propios del estado.
La democracia se fortalece cuando cada proceso electoral tiene reglas claras y objetivos definidos. Mezclar la revocación con las elecciones federales genera confusión institucional, polarización política y desequilibrios en la competencia electoral.
Por ello, desde Por Querétaro Todo A.C. sostenemos que la revocación de mandato debe conservar su naturaleza original: un instrumento ciudadano independiente del calendario electoral. México necesita instituciones fuertes, procesos claros y reglas parejas.
Defender la integridad de nuestros mecanismos democráticos es responsabilidad de todos.







